Un día como hoy, el 23 de febrero de 2009, la emblemática plaza de Leicester Square en Londres se vistió de gala para acoger uno de los eventos cinematográficos más esperados de la década: la premiere mundial de Watchmen. Dirigida por Zack Snyder, la cinta asumió el titánico desafío de llevar a la gran pantalla la novela gráfica de culto creada por Alan Moore y Dave Gibbons en 1986, una obra que durante años fue considerada «inadaptable» por la industria de Hollywood.
La llegada de Watchmen a los cines marcó un punto de inflexión. A diferencia de las historias tradicionales de héroes intachables, la película nos sumergió en un universo oscuro, moralmente ambiguo y ambientado en una ucronía de la Guerra Fría en 1985. Personajes complejos como Rorschach, el Dr. Manhattan, Nite Owl y Silk Spectre cautivaron tanto a los puristas del cómic como a una nueva generación de espectadores.
Zack Snyder logró plasmar la estética de las viñetas con un nivel de detalle visual asombroso, apoyado en una banda sonora magistral que incluía clásicos de Bob Dylan, Simon & Garfunkel y Jimi Hendrix, dándole a la película una atmósfera nostálgica inconfundible.
A 17 años de aquel estreno en la capital británica, Watchmen se mantiene como una pieza de culto fundamental para entender la evolución del cine de superhéroes más maduro. Su estética, su narrativa y su banda sonora siguen resonando con fuerza, recordando una época en la que las adaptaciones de cómics comenzaron a tomar riesgos creativos sin precedentes.



