Nauel volverá a los escenarios este viernes (junto a Federico y en Studio Theater) luego de un año y chirolas de su último show pre cuarentena, ofrecido en el desaparecido Club Belle Epoque

Lógicamente, los niveles de ansiedad están por las nubes para este solista pop con proyección urbana que, como otros tantos colegas, le opuso productividad al desconcierto y publicó simples con insistencia. 

Tales los casos de Bien, Felino, Lo que siento y Eso, que serán interpretados por este oriundo de Río Tercero con banda y con la carga emocional de que hay que reconstruir sobre tierra arrasada. 

“Hasta hace poco me preguntaba cuándo vuelve la vieja realidad; y ahora, ya directamente me pregunto si volverá algún día. Porque ya hablan de nueva cepa, proyectan otro virus. Así es difícil imaginar gente reunida y despreocupada. Volvamos a esa situación, por favor”, dice este músico que también está formado como violinista y desde un interurbano que lo trae desde su ciudad natal. 

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“Siempre estoy yendo y viniendo de Río Tercero. Estaba residiendo en Córdoba capital, pero el año pasado que se pudrió todo. Y me volví a lo de mis viejos para ahorrarme el alquiler. Ahora estoy buscando departamento a full, pero hasta a principios de marzo no tuve necesidad de viajar, básicamente”, amplía. 

“Ahora tengo mis trabajos regulares. Son tres y todos con el violín. Doy clases en dos academias y tocó en la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Córdoba”, precisa el artista enrolado como Nahuel Chiarella que lubrica clasicismo pop con una vibración rítmica – tímbrica de época. 

-¿Te sentís un solista urbano o un cantautor pop que amplía horizontes?

-Ayer estaba pensado que aún no definí la vestimenta para el viernes. Hace rato que quiero acercarme más a lo urbano, y me hacía esa pregunta por lo que representan los looks en esa cultura. Pero la verdad es que me inclino por lo segundo. Desde el hecho de que soy músico. Lo urbano tiene otra cultura, muy enraizada en el hip hop… Uy, llegué a la terminal. ¿Me llamás en dos minutos así bajo tranquilo?

Por supuesto, Nauel. ¿Qué le hacen dos minutos más a este período que vivimos sin saber qué tipo de mañana tendremos? “Tuve un momento medio ‘depre’ en 2020. Venía con envión. Se estaban dando cosas relindas. 2019 fue un añazo, y pensaba que en 2020 se venían toques en Buenos Aires. Se paró todo. Y ahora estoy contento y ansioso”, dice al reconectar. 

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-Te perfilabas como músico académico pero te convertiste en otro de electropop. ¿Qué circunstancias se dieron para esa mutación?

-Me acuerdo de un casete que tenía cuando era chiquito. ¿Dónde están los ladrones? (1998), de Shakira.  Allí estaba la conexión más directa con lo que hago. Porque la cuestión fue paralela, primero me puse a jugar con la guitarra, a inventar cosas, y ahí, en forma conjunta, vino lo del violín. A lo de componer siempre lo tomé como un juego, como una cosa muy para mí; la ejecución del violín, en cambio, era más serio. Estaba súper enfocado ahí, súper entusiasmado. Cuando terminé la secundaria, enganché con un maestro de violín de Córdoba, un escocés muy reconocido (Finlay Ferguson). Y si bien estaba ampliando como violinista, nunca dejé de componer. Incluso tuve una banda de rock.

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-¿Y qué determinó que Nahuel Chiarella pasara a ser Nauel?

-Hace cinco años, cuando saqué (el álbum) Relajando jaulas (2016), empezó la transición hacia lo que soy ahora. Muchas cosas tuvieron que ver, el fallecimiento de mi maestro, una audición en la Sinfónica de Córdoba en la que no me había ido tan bien. Me venía pechando la idea de dedicarme a esto. Con Relajando jaulas se acomodaron un par de cosas y me mandé para adelante. 

Nauel junto a Federico, con quien compartirá escenario este viernes. (Gentileza @mariarivbet)

-El simple “Bien” quedó en el medio de la inercia de la vieja realidad y el inicio del aislamiento. El tema tiene algo optimista que, según el cristal, quedó en offside o se convirtió en un bálsamo. 

-Tenía programado salir con el single casi el mismo día que se decretó la cuarentena. Y cuando finalmente se decretó fue como “¿Qué hago?”.  Al principio, ingenuamente pensé que la situación podría ser pasajera y lo pateé un par de semanas; y cuando vi que iba para largo, dije “no queda otra que sacarlo”. Una de las preguntas que me hacía era esa, precisamente: “¿Vamos a salir con esto que dice “viene bien” mientras se está pudriendo todo?”. Pero le encontré la dimensión para que sea un aliento. 

En el clip de ese tema, Nauel maneja un auto vintage, de colección, un gesto en las antípodas de, por ejemplo, J Balvin. Es que el colombiano es más afecto al uso de Ferraris. Nauel: “Lo encontré en Mercado Libre. Busqué auto de colección que sea en Córdoba. Me fascinó… De entrada dije ‘es éste’. Le escribí al dueño. Piola, mal. El chabón se recopó. Le pagué la nafta y el alquiler y se vino con nosotros al camino de El Cuadrado”. 

“Me dejó manejar. Hubo un momento crítico porque las marchas se cambiaban desde el volante. Yo estaba súper concentrado en cambiar las marchas, por lo que no enganchaba para cantar el tema, no había forma. Hubo un par de pasadas que tuvimos que descartar. Enganché en la tercera. Dije ‘manejo como sea, me relajo’.  Y salió”, completa 

-¿Qué modelo de solista te cabe? ¿Fino y enigmático? ¿Fulgurante y extrovertido?

-Un referente que tengo a nivel internacional entra más en la categoría solista urbano que en la del solista pop que busca ampliar horizontes. Es C. Tangana. Lo vengo siguiendo desde hace bastante. El sería el solista urbano que busca la expansión pop, porque él también terminó cantando. El disco suyo que venía escuchando era bastante trapero y ya tenía una cuestión más de canción. Pero ahora me conquistó más con el disco de colaboraciones con gigantes de la canción (se refiere a El madrileño, 2021). Ya consagrados como (Jorge) Drexler y (Andrés) Calamaro y otros más jóvenes como el mejicano Omar Apollo. Me fijo bastante en él. Siempre termino fijándome en música hispanoamericana. 

-Abriste para Sebastián Yatra en el Orfeo. ¿Qué redito se puede sacar de una situación así, entre la atención espontánea de un espectador tempranero y la indiferencia total del resto?

-Cuando estás ahí te cae la ficha en relación a eso. Me preguntaban si había estado nervioso y yo contestaba que no, porque habíamos elegido, ante esto que planteás, tomarlo sin presiones, como un momento de diversión entre los pibes de la banda. “Nos divirtamos nosotros y el que se engancha, se engancha”, nos propusimos. Y de hecho, con algunos logramos una conexión. 

En vivo. Nauel actuará este viernes en Studio Theater (Rosario de Santa Fe 272). Lo hará junto a Federico. La cita es a las 20.30. Entradas en alpogo.com.

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