La de Nacho Rompantodo y Los Frenéticos es una historia de película. Cuando en 2017 la banda giró por Europa por primera vez y fue parte de algunos de los festivales de surf y garage más importantes del Viejo Continente, ni el guitarrista ni sus compañeros imaginaban lo que podía llegar a pasar con el futuro de la banda.

“Después de eso, se nos abrieron un montón de puertas que cuando estábamos en Argentina era impensadas, como trabajar de manera cotidiana con un sello en Estados Unidos, que nos viene editando nuestros últimos discos”, acota sobre el presente deslocalizado de un proyecto que, paradójicamente, se ha hecho cada vez más fuerte a partir de la distancia entre sus miembros.

“Yo hace cuatro años que estoy viviendo afuera”, comenta Rompantodo, radicado en Berlín, pero instalado temporalmente en Argentina. El músico se encuentra en Córdoba “casi exclusivamente” por su grupo y por la posibilidad de registrar un nuevo material en estudio, el sucesor del EP Macumba, segundo título editado en 2020 por el sello de New Jersey Hi-Tide Recordings (que ya había publicado Teletransportación en 2019).

Los Frenéticos en una foto tomada en Atlanta, en 2019 (Gentileza Vale Muei).

“Eso nos abrió otra modalidad de trabajo, que es básicamente hacer mucho laburo virtual a la hora de componer y de cranear ideas y tratar de, una vez al año, aunque sea un mes, estar girando”, dice sobre el día a día de una banda que pasa la mayor parte del tiempo conectada a través de herramientas digitales. Hoy por hoy, Los Frenéticos tiene como principal objetivo presencial hacerse cada vez más fuerte en el circuito surf de Estados Unidos y de Europa.

Por eso, su inminente show en Club Paraguay –que servirá como presentación formal de Macumba en estas tierras y despedida del guitarrista, que vuelve a su hogar europeo– tiene un halo de situación imperdible. De hecho, tocar en Córdoba se convirtió en algo poco usual para un grupo que cambió su propio paradigma a partir de una necesidad de pensarse más allá de las fronteras.

“Hace muchos años tocamos juntos y nos conocemos como personas y como músicos”, sintetiza Rompantodo en relación con la conexión vía pantallas y mensajes, y sobre la posibilidad de reencontrarse exclusivamente para grabar juntos o girar por lugares impensados poco tiempo atrás.

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“La virtualidad la manejamos de una manera supernatural y familiar. Ensayos por Zoom, estar todo el tiempo mandándonos audios. El 2021 te lo permite”, añade el músico. De hecho, la pandemia de Covid-19 no representó demasiados trastornos en esa aceitada dinámica grupal: “Lo único que nos cambió la pandemia fue no poder girar”.

“Fuimos a presentar un disco que nunca habíamos tocado”, cuenta sobre la primera experiencia de la banda en Estados Unidos, que sucedió en 2019 y puede verse a cuentagotas en el flamante videoclip de Americana Twist, con imágenes de aquel viaje. “Yo terminé de grabar y me volví al día siguiente”, recuerda el guitarrista sobre el proceso creativo de Teletransportación.

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Surf y algo más

“Estamos en búsqueda de un sonido nuevo, más latino, siempre manteniendo la esencia surf pero metiendo otras cosas. Ahora estamos grabando seis canciones muy diferentes entre ellas. Buscamos reinventarnos siempre”, dice el músico sobre un material que incluye condimentos de latin jazz, exotica y hasta bolero, y que está siendo cocinado junto con el productor Tati Falco.

“Tratamos de trabajar siempre con una mirada externa”, acota Rompantodo, quien entiende este material como la continuación de un proceso iniciado en Teletransportación, el álbum producido por Litto Nebbia que abrió aún más la paleta sonora de la banda y se convirtió en un clásico reciente del género que profesan.

¿Por qué? Entre otras cosas, porque un programa radial de Nueva Orleans (Storm Surge of Reverb) lo destacó en el puesto 7 de los 100 mejores discos de surf de la década pasada. También, gracias a una sincronización de la canción La luz mala en una escena de la serie Briarpatch, con la presencia estelar de Rosario Dawson. “Cuando la vimos, dijimos: ‘Esto es como estar con Tarantino’ (risas), o muy muy cerca. Fue un momento de gloria”, comenta el músico.

–¿Cómo influyó el hecho de empezar a trabajar junto a Hi-Tide Recordings?

–Conocimos a la pareja que maneja el sello en 2017, en el festival Surfer Joe, de Livorno, el más grande de música surf en Europa. A ellos les gustó mucho la banda y nos ofrecieron hacer algo para el disco siguiente. Se los presentamos, les encantó y nos organizaron una gira. Nosotros veníamos haciendo todo a pulmón. Ellos nos armaron 24 shows en un mes, nos editaron el vinilo. Llegamos y estaba todo el merchandising esperándonos. Alquilamos una furgoneta y nos preocupamos solo por tocar. Fue un sueño girar un mes no haciendo más que eso. El primer tour salvamos los gastos y en el segundo ya teníamos los pasajes cubiertos y con mejores cachés. Allá lo que hace la diferencia es vender merchandising. Podés cobrar mil dólares por tocar y llegás a vender 2 mil en productos.

¿En qué momento se dieron cuenta de que había camino por hacer más allá de lo que pasaba en Argentina?

–La experiencia de mostrarse afuera y ser superbién recibidos nos cambió un poco la cabeza. En California tocamos en un festival que se llama “Surf Guitar 101”, donde tocan glorias de la música surf, con un público superfán del género, que se lo conoce de pe a pa. Tocamos casi cerrando la noche y fuimos banda revelación. Músicos que admiramos de toda la vida nos decían que habíamos sido la mejor banda, vendimos todo el merchandising que teníamos. Llegamos al hotel con un nivel de excitación casi de beatlemanía. Fue algo inesperado. Ahí nos dimos cuenta de que realmente tenían muchas ganas de vernos.

Al momento de decidir radicarte en Berlín, ¿imaginabas que la banda iba a poder continuar funcionando de esta forma?

–Cuando viajamos a tocar a Europa, antes de eso, no te digo que era una gira despedida, pero no nos imaginábamos que nos iba a ir tan bien y que se nos iban a abrir tantas puertas. Esa gira y el vinilo posterior nos siguieron sumando contactos en Europa y en Estados Unidos. De hecho, en el circuito del surf y el garage, que en esos lugares es muy grande y tiene sellos y festivales dedicados a esta música, estamos superbién vistos. Nos mostró una veta que en Argentina no la encontrábamos, no la conocíamos. Creo que empezó una segunda etapa de la banda y fue a su vez una especie de quiebre. En el último tiempo en Argentina se nos había hecho muy cuesta arriba, ni siquiera podíamos viajar a Buenos Aires. La escena en la que estamos metidos es muy chica acá. Ahora estamos en otra etapa, buscando mercados afuera.

Para ir

En su último show en Córdoba en 2021, Los Frenéticos presentan su más reciente EP, Macumba, este sábado en Club Paraguay (Marcelo T. de Alvear 651). Entre las 23 y las 0.30, el ingreso será gratuito.

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