Américo está en Zoom con VOS y luce despreocupado, pese a que en Santiago de Chile, la ciudad en la que vive, se ha decretado una vuelta severa de fase. 

Dándole la espalda a dos teclados-nave y enfrentado a la cámara, el cumbiero trasandino certifica que está “acuerentenado” y analiza la situación pandémica con frialdad, hasta dejar abierta la posibilidad de una nueva normalidad acotada para comienzos de 2022. 

A esa conclusión llega este cantante curtido en movimientos industriales luego de referirse a Júrame, un simple que lo devuelve a cierto clasicismo, luego de andar de parranda en busca de mixturas. 

“Siempre me expreso desde la cumbia, pero anduve explorando nuevos sonidos. Más pop, más urbanos. De ese proceso quedaron una composición con Nacho (Ella es mía) y lo que grabé con Silvestre Dangond (Mi deseo), que mezcla mi cumbia con su vallenato. Ahora siento que debo volver con lo orgánico, lo acústico. Con algo más tradicional”, diagnostica. 

Publicidad

La pregunta elemental que aparece sin mayores preámbulos es “¿por qué?”

“Sin querer queriendo, como decía Chespirito, siento la necesidad de resetearme, reiniciarme. Con todo lo que puedo agradecer y entender, luego de determinados procesos siento que debo volver al origen. Me vuelvo a replantear, en todo sentido. Más en este contexto”, contesta Américo, quien traza paralelismos entre los modos cumbieros chilenos y argentinos. 

“Por estar muy metido en esta música, en mi país puedo observar las diferencias entre las cumbias según la región. La del sur es más parecida a la que hacen ustedes a partir de lo electrónico, lo villero; la del centro es cumbia romántica y que se interpreta con firmeza, tal como sucede con los temas de Potencia, La Rosa y Ráfaga, y la del norte está conectada con lo que pasa con el género en Salta y en Tucumán”, explica. 

Y luego se dirige a su propio universo expresivo: “Por mi parte, siento que hice una cumbia más universal. Que con este disco me estoy acercando a lo más tradicional, a lo que en tu país sería la santafesina”. 

“El acordeón aparece muchísimo en este disco, es tremendamente protagonista. Y si bien eso es muy santafesino, también se acerca a lo regional mejicano o puede tener matices de la música popular colombiana. A todo lo relaciono por la conectividad y por esa cosa inconsciente de la absorción. La cumbia se va fortaleciendo en su perfil sonoro y en la temática”, amplía. 

Publicidad

Con respecto al simple en sí mismo, dice que, con esa sonoridad, quiere evocar “la emoción que nos provoca cantar del amor, del desamor, del despecho y de todo lo que habla el género romántico en general”. 

“Así, hablando claramente de los sentimientos e invitando a bailar, consigo traspasar un poco cualquier desgarro”, precisa el artista que ha lanzado más de 10 discos y realizado exitosas y extensas giras por América, por Europa y por el mundo entero. 

¿La grabación del simple estuvo afectada por la situación pandémica? Quiero decir, ¿trabajaste a distancia, en modo remoto?

Publicidad

–Claro, porque, como todas las actividades, la nuestra tuvo que reestructurarse y acomodarse a la situación. No ha sido fácil. Pudimos grabar Júrame y el disco al que pertenece. Lo mismo sucedió con el video. Lo único rescatable de la pandemia, si es que hay algo, es que la música permite aflorar todos esos sentimientos que están en el aire… La ansiedad y la angustia se pueden capitalizar en una composición para luego liberarnos de ellas. 

Entre lo positivo, además, se suele rescatar que este contexto nos lleva a repensar todo, a replantearnos malas prácticas. ¿Te pasó?

–Sí, claro. Repensé todo. Y no sólo a nivel artístico, sino también a nivel personal. Todo cuestionamiento vale la pena, qué es lo realmente útil, qué sacas en limpio. Extraño viajar, compartir con gente, cantar frente al público. Y eso es tan fuerte que vas dejando de lado detalles superfluos como lo parafernálico, o si viajas en primera clase o turista para una promoción. Viene ese replanteo. 

Tenés un nuevo disco, ¿cuál es la estrategia para defenderlo en un contexto así?

–Hoy todo pasa por disfrutar que, afortunadamente, lo pudimos hacer. El espectáculo ha sido golpeado por esta situación y todo aún es incertidumbre, así que iré dosificando todo lo que he podido hacer y trabajando a partir de la recuperación de viejas grabaciones. Voy a compartir un par de sencillos más y seguiré sembrando de cara al 2022, el año de la apertura para el trabajo…

¿Estás esperanzado con respecto a eso?

–Tengo esperanza, sí. Pronto espero vacunarme y haré todo lo que se deba… Hay que probar volver al trabajo, realizar viajes con un equipo más acotado. Argentina está cerca, y veo que mis colegas ya están haciendo espectáculos. Dan muchísimas ganas de ir a Argentina para cantar. 

Chile encadenó estallido social con situación pandémica. ¿Algo para aportar con respecto a eso?

–Tuvimos nuestra propia pandemia social. De alguna manera, estuvimos prevenidos. A todo ese movimiento hay que capitalizarlo. Hay elecciones en abril, en las que elegiremos quiénes van a redactar nuestra próxima Constitución. Espero que ese texto sea una buena compañía para el pueblo. Ahí se verá finalmente cuánto sirvió movilizarse y luchar. No fueron momentos muy gratos, pero ya venía mucha gente pasándola mal por cuestiones de equilibrio e inequidades. Esperamos que se pueda construir algo potente y mejor. Pandemia y estallido social… El esfuerzo fue doble y sólo queda esperar encontrar lo que finalmente se busca: poder vivir un poco mejor. 

Publicidad