Era un 9 de marzo de 1992, el día en que los escolares entraron oficialmente a clases ese año y que el Presidente Patricio Aylwin inauguró el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio, en Cerrillos.

El reloj marcaba las 7:20 de la mañana y en Bellavista 990, en los estudios de TVN, el noticiaro de la mañana terminaba y el periodista Alejandro Guillier, con barba y una frondoso caballera negra, daba el pase a Tati Penna, de 32 años, la conductora que estaría cargo de animar la nueva propuesta del canal.

Ella estaba de pie al lado de su compañero, Felipe Camiroaga, quien lucía completamente afeitado, vestido con un elegante terno y con un buen peinado al estilo «lengüetazo de vaca» .

—Hola, Tati, buenos días, Buenos Días a Todos —arrancó el joven animador de 25 años—. Así se llama el programa que está empezando en este momento, con mucho nerviosismo, pero con mucho ánimo. Le pusimos mucho empeño…

Y ella agregó:

—Cierto que sí. Además tenemos muchas ganas de mandarles saludos a la gente de todo el país que nos está viendo y nos va a acompañar en el curso de la mañana. Queremos ayudarlo a levantarse, a que tenga una mañana entretenida, simpática, con mucho ánimo… Y especialmente, a los miles de escolares que hoy empiezan su primer día académico.

—¡Así es! Mucha suerte a todas y todos los amigos que hoy entran al colegio. Y en especial a esos niñitos chiquitos que van por primera vez.

—¡Ay! ¡Perlitas, pobrecitos! —expresó ella.

—… Que les va a costar tanto separarse de la mano de los papás.

Así partía ese primer episodio del que, años después, sería conocido como «El matinal de Chile».

A ese incipiente equipo de TVN se sumaría el locutor Patricio Frez, quien llegó desde la radio Cooperativa, con el fin de que Buenos Días a Todos no solo fuera una competencia en la tele, sino también en la arena radial: enganchar a posibles espectadores con esa voz tan icónica.

En esos comienzos, Pato Frez usaba un tono mucho más formal, muy distinto al estilo más sueldo que desarrolló el programa con el paso de los años.

Eso sí, aunque cada vez empezaron a aflorar más tallas de esa voz en off, la buena dicción y la claridad siempre se mantuvieron como una insignia distintiva del destacado locutor.

***

El tiempo pasó y el matinal se consagró como el gran panorama televisivo de la mañana. La pareja de Camiroaga y Penna solo duró hasta septiembre de ese año.

Luego, la animación pasó por rostros Jorge Hevia y Margot Kahl. Ya en los 2000, Felipe Camiroaga regresó a la conducción del programa, pero ya junto a Karen Doggenweiler. Más adelante, también aparecieron rostros como Tonka Tomicic, Katherine Salosny y finalmente Carolina de Moras, en la última etapa exitosa del programa.

Y mientras todos esos cambios se sucedían, Pato Frez se mantenía en el «anonimato», alguien que hablaba como desde una dimensión paralela. El público no sabía quién era el rostro detrás de la voz.

Pero eso no duró para siempre.

Porque el 27 de julio del 2001 decidió pararse en el estudio, frente a las cámaras. Y no de una manera cualquiera. Ese día se encontraba en el estudio la bailarina María José Campos, también conocida como «Porotito Verde».

El animador preguntó quién se atrevería a bailar con ella y, de golpe, se escuchó una voz:

—¡Yo bailo! —dijo Pato Frez, quien por primera vez bajó al estudió y se largó a danzar con María José Campos el hit de esos días, «Mayonesa».

***

Aunque el tiempo pasó, quedó inscrito en las raíces del programa ese trío inicial: Felipe Camiroaga, Patricio Frez y Tati Penna.

Y ahora todo ese pasado, de alguna manera, pareciera alejarse de repente, con solo tres golpes, demoledores:

El 2 de septiembre del 2011. Felipe Camiroaga, siendo conductor del Buenos Días a Todos, viajó el viernes, horas después del última capítulo del matinal esa semana, a la Isla de Juan Fernández. Con solo 44 años, tomó un avión de la FACh que nunca llegó a su destino, y del cual no se encontró con vida a ninguno de sus tripulantes.

Uno.

Nueve años después, Pato Frez reveló en una entrevista a Canal 13: «Me dijeron que con suerte podía tener seis meses de vida, llevo ya siete gracias a Dios». Sufría de un invasivo cáncer al hígado. Con 64 años, falleció el 20 de octubre del 2020.

Dos.

Y ahora, como si la vida tuviera demasiado apuro, Tati Penna encontró la muerte a sus 61, tras padecer durante largo tiempo una esclerosis múltiple. En febrero del 2017 fue entrevistada por revista Sábado y declaró:

—Esto fue un ejercicio de humildad.

Tres.

Tati Penna