El 24 de febrero es una fecha que ha quedado grabada a fuego en los libros de historia de la música. Desde el country más rebelde hasta el rock de estadio y la explosión del grunge, este día nos ha regalado momentos que definieron décadas enteras. Acompáñanos a repasar tres hitos inolvidables.

1969: Johnny Cash desata su rebeldía en la prisión de San Quintín

Mucho antes de que el «unplugged» fuera una moda, el «Hombre de Negro» demostró que el verdadero rock and roll no necesita escenarios de lujo. El 24 de febrero de 1969, Johnny Cash grabó su segundo álbum en vivo dentro de una cárcel: el legendario At San Quentin.

Acompañado por June Carter y The Tennessee Three, Cash entregó una actuación cruda, llena de empatía por los reclusos y con una actitud desafiante hacia las autoridades penitenciarias. El disco fue un éxito rotundo, alcanzando el número uno en las listas y regalando al mundo la icónica y visceral versión de «A Boy Named Sue».

1975: Led Zeppelin alcanza la cima con «Physical Graffiti»

Considerado por muchos críticos y fanáticos como la obra cumbre de la banda británica, el 24 de febrero de 1975 vio la luz Physical Graffiti, el sexto álbum de estudio de Led Zeppelin.

Este disco doble no solo destacó por su innovador diseño de portada troquelada (que mostraba un edificio de Nueva York), sino por su impresionante diversidad musical. Canciones como la épica «Kashmir», el poder arrollador de «Trampled Under Foot» y la acústica «Black Country Woman» demostraron que Robert Plant, Jimmy Page, John Paul Jones y John Bonham no tenían límites creativos. El álbum fue un éxito comercial inmediato, certificándose con disco de platino en tiempo récord.

1992: El «Sí, quiero» de Kurt Cobain y Courtney Love

Saltamos a la década de los 90, en pleno apogeo de la revolución alternativa. El 24 de febrero de 1992, en la playa de Waikiki en Hawái, se unió en matrimonio la pareja más mediática y controvertida de la época: Kurt Cobain (líder de Nirvana) y Courtney Love (vocalista de Hole).

La ceremonia fue íntima y poco convencional. Cobain vistió un pijama verde de franela porque, según confesó, le daba pereza ponerse un traje, mientras que Love lució un vestido que había pertenecido a la actriz Frances Farmer. Aunque su historia de amor estuvo marcada por la intensidad y la tragedia, esta boda sigue siendo uno de los momentos más representativos de la cultura pop de los años 90.