Los tanques occidentales llegarán pronto a los campos de batalla en Ucrania. ¿Cómo se comparan con los rusos?

(CNN Español) — Parece que Ucrania recibirá finalmente lo que tanto ha pedido. Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido han prometido enviar tanques para asistir en la defensa contra la invasión rusa, y otros países europeos como Polonia, Noruega y España podrían también sumarse.

Pronto los principales tanques de Occidente, el Leopard 2 alemán, el M1 Abrams estadounidense y el Challenger 2 británico podrían estar operando en los campos de batalla de Ucrania, enfrentándose a los T-72, T-80 y T-90 de Rusia.

Si bien los M1 Abrams y los Challenger 2 ya entraron exitosamente en combate con tanques de fabricación rusa en la Guerra de Iraq, en 2003, se trataba de modelos más viejos (T-55, T-62 y primeras versiones de T-72) y operados por tripulaciones insuficientenemente entrenadas. En el caso de los Leopard 2 no se conocen enfrentamientos con otros tanques en su historia operativa.

Esto significa que estos tres tanques occidentales de primera línea se enfrentarán por primera vez (tripulados por ucranianos) a los blindados más modernos de Rusia, operados por tripulaciones rusas.

Tanques estadounidenses M1A2 Abrams de pie de la 1ª Brigada de la 3ª División de Infantería (Brigada Raider) en Grafenwoehr, Baviera, Alemania, el 13 de julio. (Daniel Karmann/picture-alliance/dpa/AP)

¿Pero cuáles son las principales diferencias entre los tanques occidentales y los rusos?

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Aunque se trata de carros de combate desarrollados por tres países distintos, los Leopard 2, M1 Abrams y Challenger 2 comparten mucho en cuestiones de diseño, blindaje y armamento, en buena medida por las estandarizaciones dentro de la OTAN.

Los Leopard 2 y M1 Abrams surgieron, incluso, del programa de desarrollo en conjunto entre Alemania y Estados Unidos MBT-70 que finalmente no prosperó, pero que dejó sentadas las bases para ambos proyectos.

Los tanques rusos responden a una concepción completamente distinta y pueden ser agrupados, en tanto, en dos grandes familias: los T-64 y su versión moderna T-80, y los T-72 y su heredero actual T-90.

Tanto en lo referido a tanques occidentales como rusos se trata de desarrollos que datan de la Guerra Fría, con importantes modernizaciones en las décadas de 1990 y 2000.

Un tanque ruso T-90M, una de las versiones más modernas, desfila por la Plaza Roja durante el desfile militar del Día de la Victoria en el centro de Moscú el 9 de mayo de 2022. (Crédito: ALEXANDER NEMENOV/AFP vía Getty Images)

Diseño

Estadounidenses, alemanes, británicos y rusos han basado sus diseños de tanques en los aprendizajes de la Segunda Guerra Mundial, pero decidieron poner el énfasis en distintas cuestiones.

Los tres tanques occidentales que llegarán a Ucrania están operados por cuatro tripulantes, tres de los cuales están albergados en la torreta, la sección superior del tanque armada con el cañón principal. El cuarto, el conductor, está en el casco.

La torreta en los tanques occidentales suele ser, así, de grandes dimensiones, para albergar a los tripulantes y también a buena parte de la munición del cañón, colocada en cámaras especiales diseñadas para estallar hacia afuera del tanque en caso de ser impactadas, mejorando las chances de sobrevivir de los tripulantes.

En general, los tanques occidentales son más pesados y altos que sus contrapartes rusos. El peso del M1 Abrams y del Challenger 2 llega a 62 toneladas en sus versiones básicas, y el del Leopard 2 a 72.

Un tanque alemán Leopard 2 durante una demostración en Munster, cerca de Hannover, Alemania, el 28 de septiembre de 2011. (Michael Sohn/AP)

Los rusos, en cambio, han tratado de hacer a sus tanques lo más pequeños posibles, para reducir su silueta en el campo de batalla y mejorar su supervivencia.

Tienen, así, solo tres tripulantes, dos de ellos en la pequeña torreta que no guarda munición alguna (excepto en algunos modelos del T-90). Para lograr esta característica, utilizan cargadores automáticos para el cañón principal, en lugar de un tripulante dedicado a la carga, y almacenan la munición en el casco.

El resultado es que estos tanques son más livianos, una cualidad que les permite además trasladarse por terrenos con infraestructura vial deficiente y cruzar puentes menos capaces. Los T-72 tienen un peso de 46 toneladas, mientras que los T-90 llegan a las 48 toneladas.

La contrapartida de esta decisión de diseño es la propensión de los tanques rusos a sufrir explosiones catastróficas al ser alcanzados en el casco, donde se guarda la munición. Estas explosiones suelen hacer saltar la torreta por los aires, como se ha visto en la guerra de Ucrania.

Una imagen tomada el 12 de septiembre de 2015 muestra tanques rusos T-80 durante un entrenamiento. (Crédito: OLGA MALTSEVA/AFP via Getty Images)

Los tanques occidentales no son inmunes a sufrir estas explosiones, pero están diseñados para trasladar la explosión hacia afuera, en un intento de salvar a la tripulación.

Armamento

El Leopard 2 y el M1 Abrams utilizan el mismo cañón de 120 milímetros de ánima lisa (el tubo del cañón no tiene estrías para dirigir el sentido de giro del proyectil) desarrollado por la empresa alemana Rheinmetall y producido en Estados Unidos bajo licencia.

El Challenger 2 está armado con un cañon del mismo calibre pero de ánima rayada y diseño británico, de prestaciones similares.

Estos tanques están también armados con al menos dos ametralladoras de calibre 7,62 milímetros, usualmente una coaxial al cañón (es decir que dispara en la misma dirección) y otra en el techo de la torreta.

Los tanques rusos están todos armados con versiones del mismo cañón de 125 milímetros de ánima lisa, que disparan una munición ligeramente más grande.

Un tanque británico Challenger 2 el 25 de septiembre de 2001 al norte de Thumbrait, Omán. (Crédito: Pete Bristo/Ejército Británico/Getty Images)

El mayor tamaño de las municiones requiere que sean cargados en dos partes, proyectil y carga explosiva por separado, otra de las razones por las cuales los rusos utilizan cargadores automáticos.

Además, suelen llevar una ametralladora de 7,62 milímetros coaxial y otra pesada de 12,7 milímetros en el techo de la torreta.

En general, las prestaciones de cañones occidentales y rusos son similares, y en ambos casos están en condiciones de destruirse mutuamente, por lo que el resultado de un enfrentamiento suele depender del nivel de entrenamiento de la tripulación, la calidad de sensores, los sistemas de tiro y ópticas —que en general son más avanzados en Occidente—, y la situación particular en el campo de batalla.

Motores y velocidad

El M1 Abrams utiliza un avanzado y complejo motor de turbina de gas, el único actualmente en su clase, con una potencia máxima de 1.500 caballos de fuerza. Estos motores son más livianos que los convencionales y ofrecen una mayor potencia relativa, al costo de un enorme consumo de combustible.

Los Leopard 2 y Challenger 2 usan, en cambio, motores convencionales diésel, a mayor peso y menor consumo. El del Leopard 2 con una potencia de 1.500 caballos, y el del Challenger con 1.200 caballos.

El M1 Abrams y el Leopard 2 pueden alcanzar una velocidad superior a los 70 kilómetros por hora con autonomías de 400 y 450 kilómetros, respectivamente, mientras que el Challenger 2 puede alcanzar velocidades de 60 kilómetros por hora con 550 kilómetros de autonomía.

Tanques rusos T-72-B3 durante unos ejercicios militares en el campo de tiro Raevsky, en el sur de Rusia, el 23 de septiembre de 2020. (Crédito: DIMITAR DILKOFF/AFP vía Getty Images)

En sus primeras versiones los T-80 rusos utilizaban también turbinas de gas, pero actualmente suelen producirse con motores diésel de unos 1.000 caballos de fuerza, al igual que los T-72 y T-90.

El T-72 alcanza así una velocidad máxima de 65 kilómetros por hora con una autonomía de 550 kilómetros, mientras que el T-90 llega a los 60 kilómetros por hora con la misma autonomía.

Blindaje y protección

Los tres tanques occidentales están equipados con un avanzado blindaje compuesto (al acero suelen sumarse capas de cerámica y otros componentes no metálicos que degradan más eficientemente al proyectil que impacta), desarrollado inicialmente en el Reino Unido y conocido como Chobham/Dorchester.

La composición exacta del blindaje Chobham/Dorchester es un secreto.

Además, este blindaje suele estar inclinado en ángulos para mejorar aún más su protección, y concentrado especialmente en el frente del casco y la torreta.

Los tanques rusos utilizan mayormente blindaje de acero, aunque algunos modelos, como algunos modelos de T-80 y T-90, cuentan con una versión propia de blindaje compuesto. También lo montan en ángulos pronunciados.

En general, suelen estar reforzados con blindaje reactivo, pequeñas planchas cerámicas adosadas al casco y la torreta, que explotan al ser alcanzadas por un proyectil.

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